Administrar una empresa es más que simplemente “llevar” el negocio. Es tener una visión de futuro, saber dónde se está y a dónde se pretende llegar, dando pasos pequeños, pero avanzando siempre rumbo a una situación más rentable y competitiva. En esa jornada, adoptar un modelo de gestión que sea adecuado al perfil de tu empresa o que promueva una verdadera transformación en la manera con que las cosas se hacen, es imprescindible para que tengas formas de planificar, controlar y coordinar las acciones para que ellas generen más y mejores resultados. Por este motivo, en el artículo de hoy hablaremos sobre cuatro modelos de gestión que pueden contribuir a la mejora efectiva de tu negocio, trayendo beneficios como mayor productividad, compromiso y rentabilidad para tu empresa.
CDB: Cuadro de Mando Integral
Más conocido en el mercado y con miles de empresas adoptantes, el BSC es una metodología de gestión que prioriza la competitividad de la empresa, dividiéndola en cuatro perspectivas principales: financiera, clientes (internos y externos), procesos y conocimiento organizacional. Cada una de estas perspectivas se desglosa en objetivos y metas que sirven para guiar las acciones de la empresa. Para asegurarse de que los objetivos se están alcanzando, se identifican indicadores de desempeño que miden el rendimiento de la organización en todas las perspectivas. .
La implementación eficiente del Cuadro de Mando Integral en su empresa depende de conocer a fondo el escenario actual de su negocio y promover una comunicación transparente en todos los niveles organizacionales, con el fin de dar sentido a la acción de cada empleado para el logro de los objetivos globales de la empresa, listados en la planificación estratégica.
GPD – Administración por Directrices
Una interesante metodología de gestión que involucra absolutamente a todos los empleados de la empresa es el GPD, o Gestión por Directrices. En esta metodología, se establecen los objetivos de negocio y a partir de ahí se definen directrices para cada nivel jerárquico de la organización, llegando hasta el operativo. El GPD tiene como principal objetivo implementar una cultura de resultados en la empresa, donde cada empleado conoce el impacto de sus acciones para el todo y contribuye a los resultados de acuerdo con su función.
Al implementar el GPD en su empresa, genera un mayor compromiso de los empleados, ya que estos se sienten responsables de los objetivos de la empresa tanto como los gerentes. También facilita la identificación de fallos de gestión y permite corregirlos en un corto período de tiempo, ya que la planificación del GPD se realiza en ciclos de 12 meses.
OKR – Objetivos e indicadores de resultados
Para saber si tu gestión es eficaz, lo mejor que puedes hacer es medir los resultados, y la metodología OKR se basa precisamente en esta premisa. Desarrollando una cultura orientada a resultados, la metodología OKR establece objetivos secundarios que dan soporte a los objetivos de negocio, dirigiendo al equipo a la ejecución de actividades estratégicas.
A diferencia de otras metodologías de gestión, los OKR involucran a todos los empleados en la identificación de objetivos, lo que aumenta la sensación de mayor compromiso con la empresa. Con metas e indicadores negociados con la gerencia en lugar de impuestos, el equipo se siente más comprometido con los resultados, mejorando el desempeño general de la empresa.
VBM – Gestión por Valor
Generar valor para el negocio es, sin duda, uno de los objetivos primordiales de todo emprendedor, pero no siempre se sabe cómo estimular a los empleados a perseguir este objetivo. La metodología VBM es una manera de conquistar esa cultura en la empresa, ya que está basada en la meritocracia. Los gestores que generan más valor para la empresa son recompensados con porcentajes sobre este valor, lo que coloca a todos como potenciales competidores internos.
Es obvio que es posible generar valor de diversas formas para una organización, pero en el modelo VBM lo que mide el éxito de un gestor son los indicadores financieros que él genera, como rentabilidad, retorno de la inversión (ROI) y valor económico agregado (EVA).
Como puedes darte cuenta, ninguna de las metodologías de gestión presentadas es completa, pues cada una está enfocada en determinado aspecto del negocio. Sin embargo, para mantener tu empresa más competitiva y alineada a las exigencias del mercado, es posible combinar dos o más de estas metodologías de gestión y así obtener un sistema de gestión completo y enfocado en resultados.







